Salamandra común
Con su inconfundible piel negra y amarilla, la salamandra común es una de las especies más fascinantes de nuestros bosques. Descubre sus características, sus principales subespecies en la Península y cómo vive este singular anfibio terrestre.
La salamandra común: Características, subespecies y dónde encontrarla
La salamandra común (Salamandra salamandra) es uno de los anfibios más reconocibles y llamativos de nuestra fauna. Sus tonos negros y amarillos intensos no son solo cuestión de estética: le sirven de aviso a los depredadores para advertirles de que su piel no es nada apetitosa.
A pesar de ser bastante habitual en nuestros bosques y zonas húmedas, tiene un montón de curiosidades en su anatomía, en su reproducción y en la gran variedad de subespecies que podemos encontrar según la zona.
¿Cómo es la salamandra común?
Hablamos de un anfibio urodelo (es decir, con cola), de cuerpo robusto y aspecto fuerte.
- Tamaño: Lo normal es que mida entre 12 y 23 cm contando la cola, aunque en casos muy raros se han llegado a ver ejemplares de hasta 30 cm.
- Cabeza y veneno: Tiene una cabeza ancha en la que destacan dos bultos muy marcados justo detrás de los ojos: las glándulas parotídeas. A través de ellas segrega toxinas cuando se siente amenazada para defenderse de sus atacantes.
- Piel y colores: Su piel es lisa y brillante. La combinación más habitual es un fondo negro azabache con manchas amarillas (o a veces tirando a rojizas). La forma de estas manchas cambia muchísimo de un ejemplar a otro: pueden ser motas, comas, o unirse formando rayas a lo largo del cuerpo. El vientre suele ser oscuro o ligeramente manchado.
¿Y cómo son sus larvas?
A diferencia de los adultos, las larvas viven en el agua. Tienen la cabeza más ancha que el cuerpo, la cola redondeada y el lomo lleno de manchitas oscuras. El rasgo clave para identificarlas es una manchita clara en la base de cada pata, que se nota mucho más en las traseras. Según van creciendo, empiezan a intuirse los tonos amarillos o anaranjados que tendrán de adultas.
Subespecies en la Península Ibérica
Aunque los análisis genéticos más recientes agrupan a estas salamandras en seis bloques principales, en el campo se sigue usando la clasificación tradicional que distingue ocho subespecies ibéricas (tras reconocerse a la salamandra penibética, S. longirostris, como una especie independiente).
Aquí tienes un resumen rápido de cada una y dónde se encuentran:
- S. s. terrestris europaea: De tamaño mediano-grande y cuerpo robusto. Sus manchas amarillas suelen formar dos bandas a lo largo de la espalda o estar más dispersas. Se encuentra en gran parte de Cataluña y en los Pirineos orientales.
- S. s. fastuosa: Más pequeña y con el hocico redondeado. Destaca por su diseño típicamente rayado en el dorso y la cabeza. En zonas de montaña, muchas poblaciones paren directamente a las crías formadas (viviparismo). Vive en el centro y oeste de los Pirineos y en el este de la Cordillera Cantábrica.
- S. s. bernardezi: También pequeña y de hocico romo, con bandas amarillas sobre fondo oscuro y un carácter vivíparo muy marcado. Se distribuye por el noreste de Galicia, Asturias y el oeste de Cantabria.
- S. s. alfredschmidti: Muy localizada en Asturias (descripta en 2006). Es pequeña y sus manchas no tienen límites precisos: o bien pierde el amarillo hasta quedarse casi marrón chocolate, o al contrario, el amarillo se expande por casi todo el cuerpo.
- S. s. gallaica: Grande y fuerte, con un hocico bastante puntiagudo. Su patrón es muy irregular (a menudo parece un diseño de arabescos) y suele combinar el amarillo con manchas de color rojo vino. Presente en el centro y sur de Galicia, casi todo Portugal y parte de Extremadura.
- S. s. bejarae: Tamaño medio-grande, fácil de reconocer por sus manchas amarillas en forma de coma. Se extiende por el Sistema Central, el Sistema Ibérico, los Montes de Toledo y los Montes de León.
- S. s. almanzoris: Pequeña y predominantemente negra, con motas amarillas muy pequeñas y dispersas (sin tonos rojizos). Es típica de la Sierra de Gredos y de Guadarrama.
- S. s. crespoi: Grande (puede superar los 25 cm), con la cabeza pequeña, hocico afilado y dedos largos. Tiene manchas pequeñas, ganchudas o alargadas en tonos amarillos, rojos o pardos. Exclusiva del sur de Portugal.
- S. s. morenica: De buen tamaño (hasta 21,5 cm) y hocico puntiagudo. Luce manchas amarillas y rojas, redondeadas o en forma de horquilla. Habita en Sierra Morena y en las sierras de Cazorla, Segura y Alcaraz.
¿De qué se alimenta?
La salamandra es 100% carnívora. Caza invertebrados de cuerpo blando como pequeñas arañas, gusanos, lombrices de tierra, caracoles y babosas. Al tener un metabolismo pausado, tiene la capacidad de pasar varias semanas sin comer si el tiempo no acompaña o escasea el alimento.
Hábitat: ¿Dónde suele vivir?

Es el anfibio más terrestre de nuestra fauna. Salvo excepciones, los adultos solo entran en el agua para parir a sus larvas.
- Los adultos: Pasan la mayor parte del tiempo escondidos en sitios húmedos y sombríos: bajo la hojarasca, entre el musgo, debajo de troncos caídos o en las grietas de las rocas. Aunque son típicas de los bosques caducifolios, también se adaptan bien a bosques mediterráneos y matorrales de montaña desde el nivel del mar hasta los 2.500 metros de altitud.
- Las larvas: Necesitan aguas limpias, frescas y bien oxigenadas. Por eso se las encuentra en pequeños arroyos de corriente suave, fuentes, orillas de lagos de montaña y charcas permanentes o estacionales.