El tigre del almendro: Cómo detectar esta chinche y frenarla a tiempo
El tigre del almendro no solo ataca a los almendros; también es una molestia habitual en cerezos y otros frutales. Te contamos cómo identificar sus manchas blanquecinas en las hojas y la forma más sencilla de eliminarlo antes de la cosecha.
Aunque su nombre haga pensar que solo ataca a los almendros, el tigre del almendro (Monostira unicostata) es un visitante bastante habitual en muchos otros frutales de hueso y pepita, como cerezos, melocotoneros, ciruelos y perales.
Es un insecto diminuto, pero cuando las temperaturas suben en pleno verano, sus poblaciones se disparan y pueden llegar a debilitar seriamente el árbol o arruinar la maduración del fruto. Vamos a ver cómo reconocer los síntomas y de qué forma actuar para quitártelo de encima.
¿Cómo es el tigre del almendro y cómo actúa?
El tigre es en realidad una chinche pequeñísima, de apenas 2 a 2,5 mm de largo. Tiene el cuerpo de un tono pardo o amarillento con una franja más oscura que le cruza el lomo.
- Su ciclo vital: Pasa el invierno escondido entre las grietas de la corteza o en las hojas secas del suelo. Cuando llega la primavera y el árbol saca los primeros brotes blandos, los adultos despiertan y suben a las hojas para alimentarse picando la savia.
- Se multiplican muy rápido: A lo largo del año pueden completar entre 3 y 4 generaciones. Por eso, aunque en primavera veas solo unos pocos, para julio o agosto la población puede ser masiva.
Síntomas para detectarlo en el árbol
Dañar las hojas es su especialidad, y deja unas marcas muy claras tanto por arriba como por abajo:
- En la cara superior de la hoja (el haz): Verás un punteado blanquecino o amarillento muy fino. Son las pequeñas picaduras que hace para chupar la savia.
- En la cara inferior (el envés): Si le das la vuelta a la hoja, verás a los propios insectos junto a un montón de puntos negros (sus excrementos) y chorreras de melaza brillante.
¿Qué consecuencias tiene para la cosecha?
Si la plaga se descontrola en pleno verano, las hojas pierden tanta savia que terminan amarilleando por completo y cayendo antes de tiempo. Sin hojas, el árbol no puede hacer bien la fotosíntesis, lo que frena el engorde del fruto y debilita las reservas del frutal para el año siguiente.
Una molestia extra en la recolección: Si vas a coger fruta a mano en un árbol infestado, al agitar las ramas los tigres caen sobre los brazos y el cuello. Sus picaduras en la piel son realmente molestas e irritantes.
Cómo combatirlo de forma eficaz
La parte buena es que, a diferencia de otras plagas de madera o raíz, el tigre del almendro es un insecto bastante vulnerable si se actúa en el momento adecuado.
1. El momento clave del tratamiento
Los insecticidas son infinitamente más efectivos cuando se dirigen a las larvas y ninfas (los ejemplares jóvenes), ya que no tienen el caparazón tan duro como los adultos.
- Primera aplicación: En cuanto detectes los primeros síntomas en primavera o a principios de verano, realiza un tratamiento cubriendo muy bien el envés de las hojas, que es donde se esconden.
- El repase a los 15 días: Dado que la mayoría de tratamientos no eliminan los huevos, es muy aconsejable repetir la aplicación a las dos semanas. De esta forma eliminarás a las nuevas ninfas según vayan naciendo, cortando el ciclo de raíz.
2. Opciones de control
- Jabón potásico o piretrinas naturales: Para huertos familiares o si prefieres evitar síntesis química, el jabón potásico ayuda a limpiar la melaza y ablandar la piel del insecto, mientras que las piretrinas actúan por contacto de forma rápida.
- Tratamientos específicos de síntesis: Si la parcela es grande y el ataque es severo, existen insecticidas autorizados en frutales con efecto translaminar que penetran en la hoja y acaban con la plaga rápidamente.